Notas de la vida

A taxista le gusta la pipí

Esto pasó hace un año, pero apenas me enteré (voy un poco retrasada con las novedades virales, supongo)

Esto ocurrió en la ciudad financiera de Japón, Osaka (para complementar el prejuicio sobre “los japoneses son raros”, pff). Un taxista tenía todo un sistema para orillar a sus pasajeras a orinar en el vehículo.

¿Y cómo le hacía para que orinaran? Ah pues amablemente les daba unas galletitas, que contenían un poderoso diurético. Cuando el químico hacía efecto, el taxista se negaba a detenerse, les daba una bonita toalla absorbente y ellas no tenían más remedio que atender a su instinto.

“Me excitaba ver a las mujeres cuando no se podían contener”

La Policía de Osaka encontró 50 videos grabados con una pequeña cámara de seguridad instalada en el interior del taxi.

Por supuesto que a todos nos han dado ganas de hacer pipí, y supongo que a varios les excita (bueno, el marqués de Sade lo describió muy bien en algunas de sus obras y también el señor Almodóvar), lo retorcido es la combinación de actividades laborales y pasionales no? ¿No le daría tiempo de dar placer a su vista en casa?

“cuarentona y blandita, como me gustan….”

“aprovecha y méate en ella…seguro valdrá la pena”

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